¿POR QUÉ TANTA ATENCIÓN A LA RENDICIÓN DE CUENTAS?

MIÉRCOLES, 23 DE SEPTIEMBRE

Lectura bíblica: Isaías 66:1-6

Proverbios 12:1: «El que ama la corrección ama el conocimiento; mas el que aborrece la reprensión es ignorante».

La palabra disciplina aquí significa corrección, o instrucción. Si se te pide cuentas por tus acciones, significa que alguien está dispuesto a amonestarte para que no sigas por un camino equivocado que lleva a la muerte. La capacidad de recibir amonestación está estrechamente ligada al conocimiento de Dios.

La reprensión es corrección que lleva a la vida. Aquí, como en la primera línea de este proverbio, encontramos a alguien que ama tanto a su amigo como para señalar una conducta destructiva. Pero esta vez la crítica es despreciada. Al que es corregido se le llama ignorante, palabra rara vez usada en la Biblia. Se encuentra en el Salmo 49. Allí, el hombre ignorante, como el necio que morirá, deja su riqueza a otros.

¿Eres lo bastante humilde para escuchar cuando alguien te corrige, aunque esa persona no lo haga con amor? Cuesta mucho reunir el valor para decirle a alguien que lo que hace está mal. Cada uno de nosotros está llamado a ser humilde delante de Jesús. Solo él es perfecto y es nuestro estándar. Somos llamados a ser santos como él es santo. Cuando examinamos nuestra vida, no nos comparamos con alguien un poco mejor que nosotros (ni con alguien que consideramos por debajo de nuestro nivel). No: nos comparamos con Cristo. De ese modo, nadie puede jactarse. Nadie sale bien parado de esa comparación. Así que, abrumados de gratitud por las misericordias de Dios, recibamos corrección e instrucción, para que en todas las cosas Cristo sea adorado.

Sugerencias para la oración: Examina tu corazón delante del Espíritu de Dios, procurando discernir si en verdad eres humilde y, por tanto, enseñable.

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