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Acerca de djlobov

Por la gracia de Dios soy lo que soy. Trabajo como editor y traductor, y soy músico aficionado. Me gusta leer, escribir, aprender idiomas, tocar guitarra, dibujar y enseñar. Soy cristiano, es decir, un pecador a quien Dios le ha mostrado su misericordia.

VIVIR ÍNTEGRAMENTE EN EL ESPÍRITU POR LA FE Y LA META DE LA CREACIÓN DE DIOS

DOMINGO 29 DE MARZO

Lectura bíblica: Génesis 22:1-14

Génesis 22:2: «Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré».

Dios quiere usar a Abraham y Sara como un segundo Adán y Eva y enfrentar el problema que su caída en el pecado causó, y hacer que vivan para el prójimo siendo personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran, que reflejen la gloriosa presencia vivificante, luminosa y amorosa de Dios. Para que Abraham y Sara puedan hacer esto, tienen que vivir en el Espíritu por la fe y no en la carne del mundo ni en la carne de sus corazones pecaminosos. La circuncisión como señal y sello de su membresía en la comunidad del pacto de Dios servía como recordatorio de su identidad así como de su llamamiento.

En nuestra lectura bíblica, Dios prueba el compromiso íntegro de Abraham de ser su cabeza representativa redentora en este mundo por amor al mundo, mandándole tomar al hijo que había esperado 25 años para que naciera y sacrificarlo como holocausto, de manera semejante a como los cananeos sacrificaban a sus hijos. Porque Abraham vivía ciertamente en el Espíritu por la fe, siendo receptivo a la voz de su Dios, abierto a su provisión y disponible a la guía del Espíritu, pasó la prueba de Dios. Esto se ve en su partida inmediata de su hogar, en su decir a los siervos que él e Isaac regresarían, en su creencia de que Dios proveería un sacrificio, en su levantar el cuchillo para sacrificar a su hijo y en su creencia de que Dios resucitaría a Isaac de los muertos si lo sacrificaba (He 11:19).

Sugerencias para la oración: Pida a su Padre celestial que le muestre dónde pueda necesitar hacer cambios en su vida para ser más íntegro en cumplir su llamamiento a ser la cabeza representativa redentora de Dios en este mundo siendo una persona donde el cielo y la tierra se encuentran.

EL BAUTISMO COMO SEÑAL DE LA META DE LA CREACIÓN DE DIOS

SÁBADO 28 DE MARZO

Lectura bíblica: Éxodo 28:6-21

Col 2:11-12a: «En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; sepultados con él en el bautismo».

En el Antiguo Testamento, el sumo sacerdote era el sustituto y cabeza representativa de Israel, simbolizado por las piedras en sus hombros y las piedras en el pectoral del juicio. Dondequiera que iba, Israel iba con él, y lo que él hacía, Israel lo hacía con él.

El Señor Jesucristo es el cumplimiento del sumo sacerdote del Antiguo Testamento. En todo lo que hizo, funcionó como el sustituto y cabeza representativa del Israel del Nuevo Testamento, la iglesia, su cuerpo. Así, cuando murió, los miembros de su cuerpo murieron con él.

El bautismo es señal y sello de nuestro haber muerto y sido sepultados con Cristo. Porque la circuncisión en el Antiguo Testamento, hecha con manos, era una marca de identidad de que los miembros de la iglesia habían sido cortados de la vida de la carne en el mundo y la carne en sus corazones —el viejo orden de vida— y habían sido puestos en la iglesia —el nuevo orden de vida—, Pablo llama a nuestro haber sido sepultados con Cristo en el bautismo la circuncisión de Cristo, una hecha sin manos. Es señal y sello de que en Cristo hemos muerto a la vida de la carne en el mundo y la carne que vive en nuestros corazones. Así, como la circuncisión era un recordatorio de lo que implicaba ser miembro de la comunidad del pacto de Dios, el bautismo nos recuerda lo mismo. Si hemos de ser bendición para el mundo, necesitamos morir diariamente a los caminos de la carne del mundo y la carne de nuestros corazones.

Sugerencias para la oración: Pida a su Padre celestial que le muestre dónde necesita morir a la carne para poder ser bendición para quienes le rodean.

LA CIRCUNCISIÓN COMO SEÑAL DE LA META DE LA CREACIÓN DE DIOS

VIERNES 27 DE MARZO

Lectura bíblica: Génesis 17:9-14

Génesis 17:11: «Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros».

Tengo una tarjeta NEXUS, que sirve como una de mis marcas de identidad. Me identifica como un viajero de bajo riesgo que puede cruzar la frontera canadiense-estadounidense rápidamente. También me da privilegios en ciertos aeropuertos.

La circuncisión, como señal de la comunidad del pacto de Dios, es también una marca de identidad. Identifica a los varones como miembros de esta comunidad y les recuerda (y a las mujeres) lo que implica ser miembro de esta comunidad del pacto. Así como la carne del prepucio del varón era cortada, así los miembros de la comunidad del pacto de Dios son cortados de los caminos de la carne del mundo. Ser circuncidado simboliza que han sido separados de los caminos del mundo y consagrados a los caminos de Dios. Deben andar delante de Dios, en su amorosa y santa presencia en el Espíritu Santo, y ser perfectos, íntegramente consagrados a Dios. Además, la circuncisión simboliza que los miembros de la comunidad del pacto de Dios son cortados de los caminos de la carne en sus corazones. La circuncisión exterior no es suficiente; sus corazones necesitan ser circuncidados también (cf. Ro 2:25-29).

Solo de esta manera puede Dios usar a su comunidad del pacto, su iglesia, para ser bendición para el mundo y vivir para el prójimo siendo personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran. Los corazones de los miembros de la iglesia necesitan ser circuncidados y los caminos de la carne necesitan ser cortados de sus corazones. De otro modo, serán cortados de la comunidad del pacto de Dios.

Sugerencias para la oración: Pida a su Padre celestial que diariamente le recuerde lo que implica ser miembro de su comunidad del pacto con respecto a los caminos de la carne que aún viven en nuestros corazones.

EL SEGUNDO PACTO DE DIOS CON ABRAHAM Y LA META DE LA CREACIÓN (2)

JUEVES 26 DE MARZO

Lectura bíblica: Génesis 17:1-8

Génesis 17:7: «Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti».

Cuando Dios hizo sus dos pactos con Noé, continuamente habló de hacer «mi pacto». Al hacerlo, Dios llamaba la atención sobre el hecho de que él se encargaría de que su compromiso con Noé, su familia y la creación, y su compromiso con su misión para su gloria, fueran cumplidos. Nada haría tambalear este compromiso.

Con este segundo pacto con Abram, Dios hace lo mismo. Continuamente habla de «mi pacto», esencialmente llamando la atención sobre el hecho de que, porque él es Dios Todopoderoso, él se encargará de cumplir las promesas que hizo a Abram para que él y sus descendientes puedan ser bendición para el mundo.

Porque el pacto de Dios con Abram es «su pacto» con él, Dios repite sus promesas a Abram de una manera más abundante y generosa que antes. Abram sería sobremanera fructífero y sería padre de una multitud de naciones. En consecuencia, Dios cambia el nombre de Abram para ponerlo en línea con este fructífero destino. Ya no se llamaría Abram, sino Abraham, que significa «padre de una multitud». Además, reyes saldrían de esta multitud de naciones de las cuales Abraham sería el padre. Es más, el pacto de Dios con Abraham sería un pacto perpetuo. El corazón de este pacto perpetuo es que Dios sería Dios para ellos. En otras palabras, siempre habrá descendientes de Abraham que vivirán en la amorosa presencia de Dios en el Espíritu y serán bendición para el mundo siendo personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran.

Sugerencias para la oración: Dé gracias a su Padre celestial porque él cumplirá su propósito para usted y su iglesia en un cielo nuevo y una tierra nueva.

EL SEGUNDO PACTO DE DIOS CON ABRAHAM Y LA META DE LA CREACIÓN (1)

MIÉRCOLES 25 DE MARZO

Lectura bíblica: Génesis 17:1-8

Génesis 17:1b-2: «Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera».

Después de hacer un pacto con Abram en Génesis 15, Dios hace un nuevo pacto con él en Génesis 17. Ayer leímos por qué esto era necesario. Siendo personas y lugares donde el cielo y la tierra se encontrarían, Abram y Sarai tenían que llevar a cabo el cumplimiento de la promesa de Dios de una gran nación mediante la cual Dios quería enfrentar el caos y el desorden causados por Adán. Intentaron hacer esto mediante la carne del mundo y la carne de sus propios corazones, generando incertidumbre sobre si Dios aún podía usar a Abram y Sarai para este propósito.

Por lo tanto, no debería sorprendernos que cuando Dios se dirige a Abram, lo haga como «Dios Todopoderoso». Le dice a Abram que él puede enfrentar el problema de la esterilidad de ambos, haciendo fértil a la estéril para que pueda ser bendición para el mundo. Además, no debería sorprendernos que Dios mande a Abram a andar delante de él. Necesitas andar en el Espíritu y no en la carne. Necesitas vivir en mi santa presencia y reflejar mi santa gloria. Necesitas ser perfecto. Necesitas ser íntegro en tu servicio a mí. Necesitas rendirlo todo a mí y estar completamente consagrado a mí. Solo de esta manera puedo usarte en mi misión para mi gloria y hacer nuevas todas las cosas en un mundo donde mi pueblo y mi mundo volverán a morar en mi amorosa presencia y serán personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran.

Sugerencias para la oración: Pida a su Padre celestial que le muestre qué cambios pueda necesitar hacer en su vida para estar viviendo en su santa presencia y reflejando su santa gloria.

LA CARNE DEL MUNDO Y LA CARNE DE NUESTROS PROPIOS CORAZONES

MARTES 24 DE MARZO

Lectura bíblica: Génesis 16:1-16

Génesis 16:4a: «Y él se llegó a Agar, la cual concibió».

El miércoles pasado escribí que si queremos tener éxito en ser bendición para el mundo siendo personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran, necesitamos entregarnos al Señor Jesucristo, abriéndonos a su entrada en nuestras almas con su Espíritu Santo de modo que él se haga carne y sangre en nuestras vidas.

Para que Abram y Sarai tuvieran éxito en ser un segundo Adán y Eva que bendecirían al mundo y enfrentarían el problema causado por el pecado de Adán siendo personas donde el cielo y la tierra se encuentran, ellos también tendrían que vivir en el Espíritu y no en la carne. Sin embargo, nuestra lectura bíblica nos muestra que ambos eligen intencionalmente vivir en la carne en lo que respecta al cumplimiento de la promesa de Dios de hacerlos una gran nación. En lugar de esperar en Dios para que cumpliera su promesa a su tiempo, toman el asunto en sus propias manos e intentan cumplir la promesa de Dios a su manera, haciendo que Abram se llegara a Agar y engendrara un hijo con ella según la costumbre cultural de aquellos días.

Pero así no es como tenemos éxito en ser bendición para el mundo. Si queremos bendecir al mundo siendo personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran, necesitamos vivir en el Espíritu y no en la carne del mundo ni en la carne de nuestros propios corazones. Toda la miseria que el nacimiento de Ismael trajo consigo es clara prueba de esta verdad.

Sugerencias para la oración: Pida a su Padre celestial que le muestre dónde la carne del mundo o la carne de su propio corazón le está impidiendo tener éxito en ser bendición para el mundo siendo una persona donde el cielo y la tierra se encuentran.

LA SANGRE DEL PACTO

LUNES 23 DE MARZO

Lectura bíblica: Mateo 26:26-29

Mateo 26:28: «porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados».

El sábado vimos que Dios hace un pacto con Abram según la costumbre de aquellos días, donde los socios del pacto cortaban animales por la mitad y luego pasaban entre esos animales, garantizando así su compromiso con el pacto que acababan de hacer o cortar.

Cuando el Señor Jesucristo instituyó la Cena del Señor, retomó la imagen de la sangre de los animales que se usaban para cortar un pacto (cf. también Éx 24:8). Dijo a sus discípulos que cuando bebieran de la copa durante la celebración de la Cena del Señor en memoria de él, esa copa con vino simbolizaba su sangre del pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.

Esto nos muestra que cuando Dios juró que si no cumplía su promesa de dar a Abram y a sus descendientes la tierra de Canaán, que era sombra del cielo nuevo y la tierra nueva, se cortaría a sí mismo por la mitad, quiso decir lo que dijo. Pues aunque Dios no necesitó cortarse a sí mismo por la mitad para cumplir su promesa de la posesión de la tierra de Canaán, a causa de nuestro pecado, sí necesitó cortarse a sí mismo por la mitad para cumplir la promesa de aquello de lo cual esta tierra era sombra: la plenitud del reino eterno de Dios. En la muerte del Señor Jesucristo, Dios se cortó a sí mismo por la mitad para quitar el obstáculo del pecado que nos impedía heredar el cielo nuevo y la tierra nueva.

Sugerencias para la oración: Dé gracias a su Padre celestial por la sangre del pacto que quitó el obstáculo de su pecado para que pueda recibir su recompensa de fe y entrar en el reino venidero del cielo.

LA TIERRA DE CANAÁN Y EL CIELO NUEVO Y LA TIERRA NUEVA

DOMINGO 22 DE MARZO

Lectura bíblica: Hebreos 11:8-16

Hebreos 11:10: «porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios».

Dios está en misión para su gloria, para hacer nuevas todas las cosas en un mundo donde su pueblo y su mundo volverán a morar en su amorosa presencia y serán personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran. Esto significa que la vida cristiana es un viaje hacia esta gloriosa presencia vivificante, luminosa y amorosa de Dios, también conocida como la plenitud del eterno reposo sabático de Dios.

Por nuestra lectura bíblica, parecería que Abraham entendía esto. Se nos dice que esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Además, nos dice que reconocía ser extranjero y peregrino sobre la tierra, que deseaba un país mucho mejor que el que acababa de dejar, a saber, un país celestial, una ciudad preparada para él por Dios.

Esto significa que la tierra de Canaán, además de ser una tierra real, también funciona como tipo o sombra del cielo nuevo y la tierra nueva. Y así como Dios enfrentó el problema de incertidumbre en la vida de Abraham respecto a la posesión de la tierra de Canaán haciendo un pacto con él que garantizaba su compromiso con esta promesa, así también Dios enfrenta cualquier incertidumbre que podamos tener de que su compromiso con su misión para su gloria, resultando en un cielo nuevo y una tierra nueva, será cumplido con este mismo pacto. Que sea cortado por la mitad si no cumple esta promesa para nosotros.

Sugerencias para la oración: Pida a su Padre celestial que le capacite para aferrarse sin apretar a este siglo y a las cosas de este siglo mientras viaja hacia el cielo nuevo y la tierra nueva como extranjero y peregrino en esta tierra.

EL PRIMER PACTO DE DIOS CON ABRAM Y LA META DE LA CREACIÓN

SÁBADO 21 DE MARZO

Lectura bíblica: Génesis 15:7-21

Génesis 15:18: «En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra…».

Confío en que no ha olvidado lo que escribí acerca de los pactos bíblicos entre Dios y su pueblo. Los pactos regulan una relación existente, a menudo tratando un problema en esta relación que causa incertidumbre.

Con este trasfondo de la función de los pactos en la relación de Dios con su pueblo, no debería sorprendernos que una vez más leamos sobre un pacto, pues hay un problema en la relación de Abram con su Dios que causa incertidumbre. Dios acaba de prometer dar a Abram y a sus descendientes el don de la tierra de Canaán, pero Abram no está seguro de que esto realmente sucederá, pues dice a Dios: «Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar?». Abram quiere que Dios garantice su compromiso de darle a él y a sus descendientes la tierra de Canaán, posiblemente aún a la luz del hecho de que no tiene un heredero biológico y que su esposa es estéril, aunque había creído que Dios le daría descendientes tan incontables como las estrellas del cielo.

Así que Dios hace un pacto con Abram según la costumbre de aquellos días, donde los socios del pacto cortaban animales por la mitad y luego pasaban entre esos animales, garantizando así su compromiso con el pacto que acababan de hacer o cortar. Excepto que, en este pacto, solo Dios pasa entre los sangrientos cadáveres de los animales. Al hacerlo, está jurando: «Que sea cortado por la mitad si no cumplo mi promesa de darte la tierra de Canaán».

Sugerencias para la oración: Pida a su Padre celestial que le abra los ojos al profundo significado de su compromiso pactual con usted (y sus hijos).

LA FE Y SU RECOMPENSA

VIERNES 20 DE MARZO

Lectura bíblica: Génesis 15:7-21

Génesis 15:7: «Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra».

Ayer vimos que Abram creyó a Dios y Dios contó esta postura de fe como justicia. Si queremos hacer justicia a nuestra relación con Dios, necesitamos considerar sus promesas como dignas de confianza y entregarnos a este Dios que promete. Esa es la manera de vivir en una relación correcta con Dios.

Hoy vemos que Dios recompensa esta postura de fe con el don de la tierra. En Génesis 15:1, Dios había dicho a Abram que su galardón sería sobremanera grande. Hoy leemos que este galardón es el don de la tierra de Canaán. La tierra era una especie de segundo huerto del Edén donde las naciones serían atraídas a la gloriosa presencia de Dios y comenzarían a reflejar esta presencia vivificante, luminosa y amorosa los unos a los otros, siendo personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran.

Dios había prometido la tierra cuando Abram llegó por primera vez a Canaán. Había repetido la promesa cuando Abram y Lot se separaron. Ahora Dios hace la promesa de nuevo como recompensa por su postura de fe. Lo nuevo esta vez es que se incluyen los límites geográficos de la tierra, así como el hecho de que los descendientes de Abram serían primero extranjeros en la tierra de Egipto antes de poseer la tierra, porque la iniquidad de los amorreos aún no se había completado. Este último hecho nos muestra la paciencia de Dios hacia los pecadores. No todo pecado amerita destrucción inmediata; solo la medida completa del pecado.

Sugerencias para la oración: Ya que la fe en las promesas de Dios y entregarnos a este Dios que promete es el medio que Dios usa para recibirnos en su reino eterno, pida a su Padre celestial diariamente que fortalezca su fe.