PREPARÁNDOSE PARA EL DOMINGO

SÁBADO, 19 DE SEPTIEMBRE

Lectura bíblica: 1 Corintios 15:33-34; 50-57

1 Corintios 15:58: «Así que, amados hermanos míos, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano».

Los cristianos están firmemente resueltos, de corazón y de mente, a servir a Jesús. Servir a Jesús no se decide caso por caso según las circunstancias, sino que se le sirve sin importar lo que traiga el día. Además, somos constantes: dispuestos con firmeza a servir a Jesús en lugar de dejarnos arrastrar por los impulsos y las tentaciones del mundo. Por último, abundamos siempre en la obra del Señor, haciendo con gozo todo lo que se nos pide. No somos tacaños (mezquinos) en nuestro trabajo, ni huraños en nuestra actitud, sino que abundamos en la obra del Señor, sabiendo que él ha suplido y sigue supliendo todas nuestras necesidades.

«Espera», podrías protestar, «¡yo no experimento esto!». ¿Te has dedicado por completo al servicio de Dios, o eres 75 % de Dios y 25 % al servicio de ti mismo? Examina tu vida y considera qué clase de fruto estás dando. Si eres egoísta, mundano, o si te conformas con llevarte bien con tus compañeros seis días a la semana y aparentar ser cristiano uno solo, entonces no estás confiando plenamente en Jesús.

Es bueno resolver esto ahora, antes de que Jesús regrese. Si tu conciencia te inquieta, acude a Dios en oración, pidiéndole que te revele qué tiene prioridad en tu vida y de qué debes deshacerte. ¿Hay algo que amas más que a Dios? Si protestas diciendo que Dios exige demasiado, ten cuidado: la frialdad que se está apoderando de tu corazón es señal de que te estás alejando cada vez más de él.

Sugerencias para la oración: Invoca al Espíritu de Jehová para que te prepare para el domingo, de modo que confieses tus pecados con sinceridad, estés abierto a lo que el predicador te enseñe, y estés dispuesto a poner en práctica lo que oigas.

BUEN CONSEJO PIADOSO

VIERNES, 18 DE SEPTIEMBRE

Lectura bíblica: Proverbios 1:8-33

1 Juan 4:1: «Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo».

¿Quién es la persona a la que acudes, la que tiene el derecho de llamarte la atención si te estás apartando del camino recto? Una relación de mentoría de este a oeste te permite hacerle a tu compañero de rendición de cuentas preguntas personales sobre tu conducta en el matrimonio. ¿Y qué de aquellos que buscan rendir cuentas pero no están casados? Entonces el compañero debería preguntar: ¿cómo estás cultivando amistades piadosas?

En Proverbios, el padre y la madre piadosos instruyen a sus hijos a rechazar el mal consejo. Con la misma facilidad con que respiras el aire, así se puede oír a los malvados planear emboscar a los justos y agraviar a las mujeres honorables. Todo el que no está arraigado en Cristo es codicioso de ganancias injustas. A tu alrededor, personas comunes viven, trabajan y estudian. Con invitaciones, sutiles o abiertas, te presionarán para que te unas a ellos o comprometas tus principios piadosos. Por eso, el hijo que crece en un hogar cristiano, al llegar a la madurez, debe evaluar seriamente quiénes son sus amigos.

Un hombre o una mujer piadosos bien pueden tener amigos que no son cristianos, pero los amigos cuyo consejo aceptan y ponen en práctica deben ser hermanos en la fe. Por eso, es fundamental que los cristianos se pregunten unos a otros: ¿quién es tu amigo más cercano? ¿A quién puedes llamar a medianoche cuando enfrentas una decisión imposible? ¿Quién escuchará lo que estás atravesando sin limitarse a decirte palabras suaves solo para hacerte sentir mejor contigo mismo? ¿Quién es esa persona piadosa que te ofrece la guía que te conduce por sendas rectas, por amor del nombre de Jesús?

Sugerencias para la oración: Busca con fervor la bendición de Dios sobre la vida de tus amigos solteros. Suplica al Señor que les dé amigos sabios y piadosos en Cristo. Si estás casado, pregúntale a Dios cómo puedes ser un mejor amigo para quienes están solteros.

AMOR POR TU CÓNYUGE

JUEVES, 17 DE SEPTIEMBRE

Lectura bíblica: Efesios 5:22-33

Efesios 5:1-2: «Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante».

Cuando era niño, recuerdo ver a mis padres poner todo en orden en la casa para prepararse ante la visita de un anciano. El anciano, a veces acompañado del pastor, visitaba una vez al año. El propósito de la visita era animar a los creyentes en nuestra preciosa fe y asegurarse de que los miembros del hogar siguieran siendo fieles en sus deberes cristianos. Aunque aplaudo con entusiasmo esta práctica, una visita anual no basta para que los creyentes profundicen y examinen su vida.

Un buen compañero de rendición de cuentas debería, basándose en un pasaje como este, preguntarte: «¿Cómo le has demostrado a tu esposa que la amas?». Los creyentes, atrapados en el ajetreo de las actividades diarias, fácilmente pueden dar por sentado a su cónyuge. Al esposo se le manda amar a su esposa de manera sacrificial y servirla, como Cristo amó a la iglesia. La esposa ha de sujetarse a su esposo como al Señor. Su matrimonio ha de ser un cuadro de la gracia y la misericordia de Cristo hacia su amada Esposa, la iglesia. ¡Qué llamado tan elevado es este!

Un sabio consejero matrimonial dijo una vez: «Si no eres el mayor animador de tu cónyuge, quienquiera que llegue a serlo le robará su atención y, con el tiempo, su corazón». Los esposos y esposas creyentes deben enfocarse tanto en bendecir como en dejarse bendecir por el compañero de vida que Dios les ha dado. Un fiel compañero de rendición de cuentas puede ayudar al creyente a entender dónde está descuidando la obediencia a este elevado llamado, o a celebrar las maneras en que su matrimonio refleja el amor de Cristo por su pueblo.

Sugerencias para la oración: Si no estás casado, ora por tus amigos y hermanos de iglesia que sí lo están, para que Dios los bendiga en su matrimonio; y si eres esposo o esposa, ora para que Dios aumente tu capacidad de amar y servir a tu cónyuge.

¿QUÉ TE ESTÁ ENSEÑANDO DIOS?

MIÉRCOLES, 16 DE SEPTIEMBRE

Lectura bíblica: Proverbios 3:1-12

Proverbios 4:26: «Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos».

Todos los días me gusta hacer una lista de lo que debo lograr. Se siente muy bien poner una marca junto a una tarea que he terminado, y disfrutar la satisfacción de estar más cerca de completar las tareas del día. Pero aquí está el problema: la lectura bíblica y la oración pueden convertirse fácilmente en una tarea más para marcar, y quizás se olviden tan pronto como se completan, mientras uno sigue con su día.

Un buen compañero de rendición de cuentas podría preguntarte semanalmente: ¿qué te está enseñando Dios tu Padre? Toda esa lectura bíblica y ese tiempo dedicado a la oración deben estar llevándote a algún lugar. Dirigidos por el Espíritu Santo, los tiempos de oración no son conversaciones de una sola vía. Cuando los creyentes oran, entablan un diálogo con el Todopoderoso. Cuando lees un salmo como oración, es Dios quien te habla. Cuando lo recitas, tomas su don de palabras y se las devuelves a él en petición, alabanza o súplica.

Jehová tu Dios te invita a examinar tus caminos. ¿Estás enfocado por completo en seguir a Jesús? ¿Estás tratando a Dios como una máquina expendedora: insertas una oración y esperas obtener lo pedido? ¿O te estás humillando delante de Aquel que habita en luz inaccesible? El tiempo que dedicas a leer la Escritura, a escuchar predicaciones y a orar, junto con las circunstancias de tu vida, está siendo usado por el Espíritu Santo para instruirte en piedad. Entonces, ¿qué te está enseñando Dios? Pregúntaselo a tu compañero de rendición de cuentas. Y cuando te lo pregunten a ti, prepárate para responder.

Sugerencias para la oración: Ora para que Dios, por su Espíritu, te ayude a detenerte y reflexionar de verdad en los pasajes bíblicos que has estado leyendo, y a meditar en lo que Dios te está mostrando.

TUS TESTIMONIOS SON MI MEDITACIÓN

MARTES, 15 DE SEPTIEMBRE

Lectura bíblica: Salmo 119:97-104

Salmo 119:27: «Hazme entender el camino de tus mandamientos, y hablaré de tus maravillas».

Según una encuesta reciente de Faithwire, solo el 36 % de los cristianos que asisten regularmente a la iglesia leen la Biblia a diario. Ese mismo grupo de personas, sabemos, come a diario, se cepilla los dientes y va a trabajar. Pero sus acciones no demuestran que Jesús sea la persona más importante de su vida. El conductor de un pódcast suele decir: «La acción es un lenguaje». Lo que hacemos, o dejamos de hacer, demuestra cuáles son en realidad nuestras prioridades.

Aquí es donde entra la mentoría. Si piensas en una brújula, el este y el oeste son opuestos entre sí, sobre el mismo plano horizontal. En cuanto a la mentoría, pienso en el este y el oeste como compañeros que están en un punto similar en su andar con Jesús. Cuando se reúnen, la primera pregunta que cada uno debería hacer es esta: «¿Cuánto tiempo dedicas a leer la Biblia cada día?». Hacer esta pregunta desde el primer encuentro ayudaría a fijar la meta que cada uno espera alcanzar.

Observa cómo experimenta el salmista la palabra de Dios, llamada de diversas maneras: la ley, los mandamientos, los testimonios. Todo esto es su delicia. Saborea la palabra porque guarda sus pies de tropezar en el camino del mal. Ese gozo en la palabra de Jehová puede a veces menguar en tu vida. Saber que tienes un compañero que semanalmente te preguntará sobre tu lectura bíblica, y por qué faltaste uno o varios días, puede ser un gran motivador para perseverar. Quizás descubras que lo que comenzó como un deber, el comprometerte a leer la Biblia, pronto se convierte en una actividad diaria que esperas con gozo.

Sugerencias para la oración: Si has estado descuidando tu lectura bíblica, confiésaselo a Dios; si has mantenido una práctica fiel, bendice a Dios por su obra en ti; ora por tus compañeros y hermanos en la fe que puedan estar luchando con sus devocionales regulares, para que la palabra llegue a serles irresistible.

RESPONSABLES ANTE EL ESTE Y EL OESTE

LUNES, 14 DE SEPTIEMBRE

Lectura bíblica: Santiago 5:16-19

Lucas 10:1: «Después de estas cosas, designó el Señor también a otros setenta, y los envió de dos en dos delante de sí, a toda ciudad y lugar adonde él había de venir».

Recordarás que el 7 de septiembre mencioné la idea de la mentoría según la brújula. Hacia el norte, un cristiano maduro instruye a uno más joven, mientras que un discípulo hacia el sur aprende de un cristiano con experiencia. La mentoría hacia el este y el oeste se aplica a los cristianos que están en un punto similar en su andar con Jesús, y que están dispuestos a que su hermano los haga rendir cuentas.

Santiago dice que los hermanos deben confesar sus pecados unos a otros. Sin duda has experimentado momentos formales de confesión en tu iglesia local. Esto es apropiado y una bendición para los creyentes. Sin embargo, para llegar de verdad a los pecados persistentes y a las áreas donde el enemigo parece haber encontrado un punto débil en tu vida, se requiere una comunión más profunda y sincera. Los hombres deben reunirse con hombres, y las mujeres con mujeres. Estas conversaciones son muy personales; por eso, no sería apropiado que un hombre y una mujer (salvo marido y mujer) se mostraran tan vulnerables el uno con el otro. Un hombre necesita hablar con otros hombres para examinar si está honrando a su esposa y dirigiendo bien su hogar. Una mujer necesita reunirse con otras mujeres para ver si está honrando a su esposo, su matrimonio y su andar con Dios.

Como ministro que visita las cárceles, resulta emocionante reunirme con cristianos nuevos. Su entusiasmo por el evangelio es palpable. Es más difícil reunirse con cristianos tibios. Las conversaciones profundas, las preguntas directas y la disposición a ser sincero con uno o dos hermanos en la fe te guardan de ir a la deriva.

Sugerencias para la oración: Que el Espíritu del Señor te revele la condición de tu corazón, las áreas de tu vida donde quizás estás jugando con el pecado; bendice a Dios por el don de una comunidad verdadera y profunda.

CONGREGARSE CADA DOMINGO, FORTALECIENDO LOS OJOS DE LA FE

DOMINGO, 13 DE SEPTIEMBRE

Lectura bíblica: 2 Timoteo 3:1-9

Hebreos 10:24-25: «Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca».

¿Cómo te convence la fe de que estamos en los últimos días antes de que Jesús regrese con todos sus santos? La lista de 2 Timoteo es bastante condenatoria respecto a nuestro mundo. Si observas la Escritura y la comparas con el mundo, con los hábitos destructivos y el descarrío del corazón humano, sabrás que estos son los últimos días. Es fácil perder la esperanza y preguntarse: ¿es Dios realmente Señor sobre todo esto?

No es de extrañar que Hebreos anime a los creyentes a congregarse con otros creyentes en la iglesia. Esto es vital, porque la maldad del mundo nos rodea por todas partes. Como creyentes, nos aferramos a nuestra confesión de que Cristo el Señor ha resucitado y está sentado con poder a la diestra del Padre. La siguiente es una ilustración un tanto desagradable, pero eficaz. Cuando hay una infección generalizada que produce un absceso en la piel, la infección necesita concentrarse. Si se punza el absceso demasiado pronto, gran parte de la infección sigue dispersa. Pero si se espera hasta que el absceso madure por completo y toda la infección se haya concentrado, entonces, al abrirlo, sale toda la inmundicia de una vez. Piensa en los últimos días de esta manera. El mal ponzoñoso se está concentrando. Jesús espera con paciencia el día de su regreso, cuando de un solo golpe derrotará al mal.

Los cristianos maduros deben estimular a los cristianos jóvenes al amor y a las buenas obras. Cuando los días parecen más oscuros, la luz de Cristo que resplandece a través de nosotros es especialmente poderosa para quienes están acostumbrados a la oscuridad. Cada domingo, los creyentes ven acercarse el día de la victoria de Jesús.

Sugerencias para la oración: Ora por los líderes, los gobiernos y todos los que están en autoridad, para que reconozcan el señorío de Jesucristo; suplica al Espíritu que renueve en los creyentes la esperanza confiada en la victoria segura de Cristo en el día de su regreso.

SERVICIO DE TODO CORAZÓN A DIOS

SÁBADO, 12 DE SEPTIEMBRE

Lectura bíblica: 1 Corintios 15:50-58

1 Corintios 15:58: «Así que, amados hermanos míos, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano».

La muerte ha sido vencida. Cristo, nuestro Salvador, ha quitado la maldición de Dios contra tu pecado y ha abierto el camino a la vida. En el poder de la resurrección de Jesús, somos llamados a vivir nuestra fe cristiana con valentía. A la luz de estos hechos, los cristianos permanecen firmes, resueltos de corazón y de mente, a servir a Jesús. Servir a Jesús no es algo que se decide caso por caso, según las circunstancias. Obedeceremos a Jesús y viviremos para él, sin importar lo que traiga el día. Además, somos constantes: dispuestos con firmeza a servir a Jesús en lugar de dejarnos arrastrar por los impulsos y las tentaciones del mundo. Haremos con gozo todo lo que se nos pida. No somos mezquinos en nuestro trabajo, ni huraños en nuestra actitud. ¡No! Abundamos en la obra del Señor, sabiendo que él ha suplido y sigue supliendo todas nuestras necesidades.

«Espera», podrías protestar, «¡yo no experimento esto!». ¿Te has dedicado por completo al servicio de Dios, o eres 75 % de Dios y 25 % al servicio de ti mismo y de tus propias necesidades? Examina tu vida y considera qué clase de fruto estás dando. Si eres egoísta, mundano, o si te conformas con llevarte bien con tus compañeros seis días a la semana y aparentar ser cristiano uno solo, entonces no estás confiando plenamente en Jesús. Un mentor hacia el norte ayuda a su discípulo a discernir sus áreas de debilidad y, con la fortaleza del Espíritu, a reforzarlas. Un buen mentor celebra cada victoria que su discípulo experimenta en Cristo.

Sugerencias para la oración: Pide al Padre que te dé paciencia mientras formas a tus hijos o a tu discípulo; las faltas que más te molesten probablemente sean las mismas con las que tú también luchas, por lo que te resultarán evidentes y quizás dolorosas. Pide la gracia de Dios para que te guíe a aplicar la obra de Jesús mediante el poder del Espíritu Santo.

CÓMO FORMAR A TU DISCÍPULO HACIA EL SUR

VIERNES, 11 DE SEPTIEMBRE

Lectura bíblica: Filipenses 1:27-30

Filipenses 2:8-10a: «Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla…»

Durante los primeros años de mi ministerio como pastor ordenado, se me asignó un mentor. Yo tenía toda la información que mi formación en el seminario pudo meterme en la cabeza, pero hay una gran diferencia entre saber algo y ponerlo en práctica. Alabado sea Dios porque el mentor que se me asignó, mi mentor hacia el norte, era piadoso, paciente, de humor suave y fiel en reunirse conmigo con regularidad. Aprender a reírse de uno mismo mantiene alejado el orgullo. El humor apropiado puede quitarle el aguijón a la corrección.

Observa lo que Pablo ordena a los filipenses. Su vida ha de ser digna del evangelio de Jesús. Es fácil ser cristiano mientras se hace el devocional de la mañana, pero es difícil poner la fe en práctica cuando se enfrenta a un enemigo que quiere hacernos daño. Pablo escribía a los filipenses desde la prisión. Conocía de primera mano las dificultades de vivir en obediencia a Jesús mientras otros lo ultrajaban.

Como mentor hacia el norte que cuida de un cristiano nuevo —un discípulo hacia el sur—, escucha los desafíos que enfrenta. Explícale cómo tú mismo superaste tus propios fracasos en la vida cristiana. Anima a la persona con quien te reúnes a hacer lo correcto, paso a paso. Ayuda a tu discípulo a vencer el temor, enseñándole a ver a Jesús tal como Pablo lo describe en Filipenses 2: el Rey reinante ante quien toda rodilla se doblará y toda lengua lo confesará como Señor. Instruye con regularidad a tu discípulo en que ser cristiano significa estar dispuesto a sufrir por el glorioso nombre de Jesús.

Sugerencias para la oración: Dejar atrás una vida de pecado y vivir en obediencia a Jesús es un gran desafío. Ora por quienes son cristianos nuevos, para que crezcan fuertes en el Señor y encuentren una comunión cristiana profunda y cálida.

CÓMO ENCONTRAR UN MENTOR HACIA EL NORTE

JUEVES, 10 DE SEPTIEMBRE

Lectura bíblica: Salmo 16

Filipenses 2:22: «Pero ya conocéis los méritos de él, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio».

Un amigo mío está aprendiendo un oficio. Buscó a alguien con experiencia, que conociera bien el oficio, y le pidió ayuda. Ahora es aprendiz de un hombre experimentado, quien reconoció en él a alguien dispuesto a trabajar con empeño.

Observa cómo describe el salmista a Dios: su refugio, fuera del cual no tiene bien alguno. He aquí una sugerencia de cómo encontrar un mentor firme hacia el norte.

Comienza por tener claro tu objetivo. ¿Serás un cristiano de «solo los domingos»? Comprométete con fidelidad a Jesús.

Ora para que Dios te guíe hacia el mentor correcto: alguien con experiencia en un área que te interese, o un cristiano con quien te resulte fácil conversar.

Busca a un cristiano maduro que haya servido fielmente a Jesús muchos más años que tú. Busca a alguien que ande con integridad tanto en público como en privado. Eso es lo que el salmista llama «los excelentes». ¿Por qué? Porque su compromiso con Dios ha madurado a través de un servicio fiel y sostenido a lo largo del tiempo. Tienen mucho que enseñarte.

Pídele a esa persona que sea tu mentor. Explícale que deseas ayuda para crecer como cristiano. Acude con tus preguntas y los dilemas que enfrentas. Escucha sus consejos.

Establece una reunión regular, una vez por semana, de una hora de duración. Ponte como meta siete reuniones. Si, después de siete reuniones, la relación no está funcionando, tanto el mentor como tú, el discípulo, pueden retirarse de los encuentros. Si está funcionando bien, comprométanse a siete reuniones más.

Sugerencias para la oración: Pide a Dios un mentor hacia el norte. Si eres un cristiano firme y maduro, pide a Dios que te prepare para ser mentor de otros. Si ya eres mentor de otros, pide a Dios que te disponga para ayudar a quienes son nuevos en esta manera de pensar.